mi música

Algo sobre mi

Algo sobre mi:

En lo que yo soy ahora han influido tanto las circunstancias de mi vida, como las personas que han desfilado por ella.


Entre las personas, los primeros mis padres. Mi padre, que por desgracia ya no vive, es la persona más honrada, justa y responsable que he conocido. Parece un tópico, sobre todo porque ya no esta, pero es la realidad, jamás le vi apartarse de lo que era correcto y repito honrado.

Mi madre, pues parecida a mi padre, una persona íntegra y con infinito espíritu de sacrificio hacia los demás y una sensatez y sensibilidad que hace que sea imprescindible pilar de la familia.

Mis hermanos, cuatro, todos chicos, bueno como es normal tenemos nuestros mas y nuestros menos, pero en general nunca llegó la sangre al río y sé que detrás de mi están todos, los cuatro para recogerme si caigo. Y lo mismo para cada uno, siempre estamos, incluso antes de que se nos llame.

Y una tía que es casi mi segunda madre.

Y después mis amigas, las que conservo desde que tenía 11 meses (si, meses) que fue cuando llegamos al barrio de Madrid, allá por los años... me cuesta decir mi edad, no es que me sienta mayor, pero si digo la edad lo voy a parecer.

Y ya solo quedaría nombrar el resto de personas que he ido conociendo y que casi todas han sido buenas y han dejado una imborrable huella dentro de mi. (las menos buenas también dejaron huella, por desgracia)

Me queda por mencionar a mi propia familia, quiero decir la que creé yo misma junto a mi marido, y se compone, de momento de él y mis dos hijos. Digo de momento porque ellos están ya en edad de empezar a vivir su propia vida,el mayor hace tiempo que la comparte con alguien, aunque todavía vive en casa con nosotros y la pequeña ya tiene también un proyecto (y que pena me da que se hagan tan mayores). Pero todo forma parte de un ciclo, que es el de nuestra existencia.

Y a esto añadiremos lo que tengo propiamente mío, que algo habrá también, aunque soy bastante simple e influenciable, con lo cual me acoplo a casi todas las situaciones y no me ha ido mal de esta manera.

Si habéis aguantado este pequeño tostón y os quedan ganas podéis leer algo de lo que escribo, que es como yo sencillo y simple.

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domingo, 12 de enero de 2014

Entrevista al año 2014

— Buenos días señor Don 2014, y ante todo muchas gracias por atender mi llamada y acceder a esta fabulosa entrevista.

— De nada Asun, sabes que siempre estoy a tu lado, y no tiene nada de fabuloso hablar conmigo. No era tan difícil, yo estoy cerca del mar, o en el silencio de las montañas. En la cocina de tu casa, o en este andén del metro de Madrid, donde casi siempre encuentras tu inspiración. En todo caso el agradecido soy yo,  de hecho hasta ahora nadie me había preguntado nada.

— Pues si le parece vamos a empezar. Señor 2014 ¿piensa usted ser un buen año?

— Querida, tengo que corregirte y lo hago con todo el cariño, créeme. Tengo que decirte que no soy propiamente el año 2014, simplemente soy “tiempo”, esas divisiones que siempre os han preocupado para medirme, son solo inventos vuestros. Y respecto a si voy a ser bueno o no, he de decir que solo soy tiempo y no tengo ningún poder de decisión ni de acción, solo transcurro. Y además debo recordarte que transcurro también para todo el resto de cosas o criaturas que coexisten con vosotros. Aunque los humanos que sois egocéntricos por naturaleza, creáis que sois los únicos protagonistas.

— Así que si lo de los años es un invento nuestro, no hay ni un año ni otro. Entonces eso de esperar que el Año Nuevo cambie nuestras vidas, el “año nuevo, vida nueva” no existe.

— Claro que no, es solo una más de vuestras ilusiones. Si queréis un cambio, lo tenéis que hacer vosotros, porque sois los mismos el día 31 que el día 1. Sois muy complicados, perdéis demasiados momentos pensando en qué hacer con vuestra vida, en lugar de simplemente vivirla. Esto no lo hace ningún otro ser vivo. Luego os quejáis de que se os escapa el tiempo, y la vida es muy corta.

— Es que a veces el tiempo no da de sí para hacer tanto como tenemos pensado.

— Otro error, no soy yo el que no es suficiente, yo no soy ni corto ni largo, transcurro siempre igual. Vosotros tenéis algo maravilloso: vuestra fuerza de voluntad, una fuerza que se transforma en creación, en proyectos. Pero de nuevo os equivocáis. Cualquier otro ser vivo es consciente de sus límites y nunca empieza ninguna empresa que no podrá llevar a término. Vosotros sí, perdéis la perspectiva individual y no sabéis hasta donde podéis llegar. Esto os hace acometer proyectos imposibles y os lleva al fracaso. Luego me culpáis a mí, al tiempo, o a otras circunstancias, pero es el desconocimiento de vosotros mismos, individualmente, lo que hace que cometáis tantos errores.

— Vaya, parece que estoy frente a un filósofo, nunca imaginé que fuera usted  tan sabio.

— Y no lo soy, lo que ocurre es que creéis que yo voy pasando, decís “pasa el tiempo”, pero los que realmente pasáis, sois vosotros. He visto cómo sois a través de muchas generaciones, desde el principio.

— Entonces no tengo más remedio que preguntarle, qué le parece nuestra evolución, y qué cree que pasará en el futuro.

— ¿De verdad quieres saberlo? En mi opinión no habéis llegado muy lejos. Creéis que habéis evolucionado mucho, pero en realidad los primeros moradores sabían más acerca de lo verdaderamente importante, de vivir la vida. Si la evolución se traduce en mejoras para vivir más y mejor, creo que una vez más habéis fracasado. Cuanto más tenéis, mas infelices sois.

— Lo dicho toda una lección. Ha sido una entrevista muy reveladora e interesante, y tenemos que terminar. Gracias 2014, o perdón, solamente “tiempo”. Espero volver a tener la oportunidad de dialogar con usted, porque es un verdadero placer.

— Para mí también, y recuerda que estoy siempre a tu lado, transcurriendo.


Salvador Dalí ( Óleo 24,1 x 33 cm - 1931 Museum of Modern Art, New York, USA)




Asun©12 de enero de 2014 

sábado, 4 de enero de 2014

El otro cross


     La mañana estaba tan  fría como era de esperar en noviembre y en Burgos. No sabía cómo se había dejado convencer, pero allí estaba y si se trata de correr, correría.
     Un pequeño guijarro le hizo torcer la pisada, y perder el equilibrio. Agradeció llevar los guantes de piel, que además de protegerle del viento helador, impidió que sus manos quedaran marcadas por las finas agujillas que formaban el hielo de la escarcha. No llegó a posar la rodilla en el duro suelo, pero notó como el resto de corredores le adelantaban con demasiado ímpetu.
      Finos copos de nieve comenzaban a caer lentamente.
No dejaban de adelantarle corredores, pero estaban muy lejos de ser los que hacía apenas unos minutos tomaron la salida con él. Sin duda  eran figurantes, contratados quizá por la propia organización, para darle mayor vistosidad a la carrera. Demasiado realistas, iban prácticamente desnudos, apenas cubiertos por una piel, de… ¿oso? Ahora nevaba generosamente, tanto que tenía problemas para ver a unos metros de distancia.
      Los extraños corredores no dejaban de adelantarle. Uno de ellos corría ahora en paralelo a él. Iba a comentarle que quizá sería mejor olvidarse de la carrera a la vista de lo fea que se estaba poniendo la mañana.

     Pero enmudeció ante la prominente frente achatada que lucía. Su cara estaba cubierta casi en la totalidad de pelo, y sus ojos hundidos bajo unos lóbulos frontales desmesurados parecían mirar mucho más allá, enfocaban algún punto detrás de ellos. Tuvo la sensación de que  aquel ser sacado de la prehistoria, no corría ninguna carrera de cross.


Entonces notó que el suelo retumbaba extrañamente. Y se volvió.

     Quedó paralizado, mientras su extraño compañero de camino, tiraba de él, justo en el momento en que el mamut les alcanzaba.



Asun® 22 de noviembre 2013






Imagen tomada de la red

viernes, 13 de diciembre de 2013

¿Verdad que todo es posible?

E
ntramos en las últimas semanas del año. Entre música de campanillas, y árboles florecidos de luces. Y frío. Y la sensación de que hace solo un ratito, que estábamos en la misma tesitura. Que si cordero, que si pavo. Que si sidriña o cava. Que si mazapán o polvorones. Que si con tu madre o con la mía.
Pues a pesar de esos dilemas existenciales, y del bombardeo comercial animando a consumir y consumir. A pesar de eso, me gusta la navidad.
Me gusta ver la ilusión en los ojos de los niños. Me gusta ver la esperanza en los ojos de los padres. Me gusta el esfuerzo por quererse un poco más de los hermanos.
Me emociono con las historias de familias que superan malas rachas y hacen lo imposible por tener una cena especial.
Me emociono con la solidaridad de los que están un poquito mejor y comparten alguno de sus manjares.
Y me ilusiona pensar que la humanidad aún tiene mucho que decir y hacer, y todo es posible.
¿Verdad que todo es posible?







Asun©12 de diciembre de 2013

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Soñando viajes

Conocía todos los lugares y sabía de sus costumbres. Adoraba los atardeceres y anhelaba la salida del sol.
 El frío de las montañas la hacía sentirse viva, y resoplar con el calor del fogoso sur, le traía maravillosos momentos de risas despreocupadas. Siempre acompañada por él, de su mano podría ir a cualquier sitio.





Por eso hoy, cuando por fin iba a poder abandonar su mundo de médicos y hospitales, no lo dudó y juntos se fueron a descubrir todos esos mundos que antes solo habían existido en su imaginación.





Asun©17 de septiembre de 2013

jueves, 5 de diciembre de 2013

Nuestro pequeño milagro

El andén del metro estaba abarrotado, como siempre en los días previos a la navidad, la gente ajena los unos a los otros.
     Yo bajaba abriéndome paso en las escaleras mecánicas. Sé que llevaba el brillo radiante del sol en mi cara, porque siempre me lo has dicho: “eres transparente”. Y ahora a través de mis transparentes ojos verdes solo podía verse el amor que había hecho posible nuestro pequeño milagro.
     Ponía el pie en el último peldaño, cuando el convoy del metro en el que llegabas tú, hizo su entrada en la estación.
Mucho antes de que se abrieran las puertas, nuestras miradas ya se habían encontrado, luego nos abrazamos, yo comencé a llorar y tú empezaste a reír. Estuvimos riendo y llorando, llorando y riendo hasta que pusiste tus manos en mi vientre y me diste un beso en él, con una expresión infinitamente dulce que debías tener guardada para el momento en que ese corazoncito nuevo latiera dentro de mí.

     Entonces un silbato resonó en las bóvedas húmedas de los túneles y nos devolvió a la realidad del andén. Abarrotado, como siempre en los días previos a la navidad, la gente ajena los unos a los otros.



Asun©22 de Agosto de 2011


Este es mi relato de Esta Noche te Cuento para el mes de diciembre, si quieres comentar puedes hacerlo 








martes, 26 de noviembre de 2013

Los cinco años (Los cuentos del pan III)

     Nieves veía tranquilamente pasar las tardes en su panadería. Pero últimamente las ventas no eran lo que más alegría le proporcionaba. La mayor alegría se la daban las visitas de los niños. los viernes, se empezaba a convertir en costumbre, que cinco o seis de ellos se quedaran en el rinconcito de su tienda, para merendar y escuchar sus peculiares cuentos, bueno, sus historias, que ella había elevado a categoría de cuento.

- Hola Nerea, cómo tú por aquí?

    Acababa de entrar la niña, y unos minutos después su estresada mamá, que como siempre iba refunfuñando, sobre la prisa que tenía y la de cosas que le quedaban por hacer. Se diría que por muchas horas que se le añadieran al día, ella necesitaría siempre alguna más.

- Hola Nieves, ya sé que no es viernes, pero tenemos una reunión en el cole, y los niños se podían haber quedado allí, en el patio, pero se han puesto imposibles, Nerea, y estos cuatro que vienen detrás de mí, dicen que prefieren esperarnos aquí contigo. Te importa?

      Y lo preguntó con esa cara que de pura congoja, daba casi risa.

- Pues claro que no!, si ya sabes que estos niños son para mí lo mejor de la semana.
- Ay, de verdad eres un cielo, no me extraña que te adoren.
- Anda ve a esa reunión y tranquiliza a los demás, yo me quedo con estos lebreles. Eso sí, si se me sublevan demasiado, os doy un toque y me venís a rescatar.
- Si, si, desde luego, no lo dudes...
- Adioooos, vete, vete.

     Y allí estaba con sus cinco niños, que ya estaban preparando la mesa, las tazas, el cacao, y eligiendo entre magdalenas, o bizcocho para merendar.
Así que pronto estaban saboreando estos manjares, además sabían que la condición era innegociable, si querían un cuento, había que acabar la merienda, y sobre todo comer lo elegido, aquí no valían caprichos, ni arrepentimientos, ni desperdiciar o estropear nada. Y curiosamente, aunque sus padres se quejaban de lo mal que se portaban en las comidas, aquí respetaban perfectamente las reglas impuestas.

- Nieves, sabes que mañana es mi cumpleaños?- dijo Pablo, el más alto de los niños.
- No, no lo sabía, y cuántos cumples?
-5 años, y voy a ser el más mayor de todos.

Hubo un coro de protestas, un JOOOOO, general por parte de sus amiguitos.
     Para apaciguarles, Nieves cogió las riendas, y comenzó un relato:

“- Eso me recuerda al día en que Nieves, nuestra amiguita de los cuentos, cumplió 5 años. Estaba muy contenta y nerviosa. Quería levantarse muy temprano, para comprobar lo grande que estaría, pues ya con cinco años, sin duda tenía que haber crecido mucho.

Pero antes de que pudiera comprobarlo, su mamá había entrado en la habitación, y Nieves decidió preguntarle a ella.

–¿Estoy muy alta mamá?
-Pues sí, sin duda, no sé qué te ha pasado esta noche…-contestó su mamá, haciendo como que no recordaba que era su cumpleaños.
-¿es que no te acuerdas?
-Ah! Si, hoy creo que va a hacer mucho frío, tienes que abrigarte para ir al cole.

    Y Nieves se quedó callada y muy triste, no podía creer que se hubiera olvidado de su cumpleaños, además al acostarse habían cantado el “feliz, feliz en tu día”, porque sus papás no podían ni esperar al día siguiente.
Pero al entrar en la cocina para tomar su desayuno, Nieves quedó paralizada, estaba llena de globos y había una gran caja en el centro de la mesa. Lo curioso es que la caja no paraba de moverse. Tanto que aunque su mamá y su papá la animaban a acercarse para que abriera su regalo, a ella le daba miedo.
Por fin se atrevió y a quitar la tapa, y algo saltó de su interior. Fue tan rápido que no casi no supo de qué se trataba. Era un animal, desde luego, pero qué era realmente?”
Nieves se interrumpió, y mirando las caras de expectación de su pequeño público, saboreó la pausa, hasta que preguntó:

- A ver niños ¿qué animalito era el regalo de Nieves?

Enseguida un aluvión de contestaciones, pero todas con el mismo resultado:

- Un perrooooo
-Pues no, ni mucho menos, lo que le regalaron fue ni más ni menos ¡un patito!
-¿Un patito?- extrañeza total.
-Un patito, y negro para más señas.
-¿Negro?, pero que feeeo!!

-Bueno a Nieves también le pareció feo, la verdad, y estaba un poquito desilusionada. Ella quería un perro. Un pato, para qué servía?. Estaba tan triste, que no sabía ni que nombre ponerle.

Sin embargo el animalillo, pareció enamorarse de Nieves desde que la vio. No hacía más que seguir a la niña, por la cocina, por el pasillo, por la acera de la calle.
Entonces a la niña le hizo tanta gracia que hicieron todo el camino hasta el cole con el patito detrás, y Nieves muy, muy orgullosa, diciendo a todos sus amiguitos:

-Es mi regalo de cumpleaños. Justo lo que yo quería, un patito, y que no fuera igual que los demás, por eso es negro, y se llama Negrín.

    
“Negrín” conquistaba a todos con sus torpes andares, siempre detrás de su hija, tropezando con cualquier cosa, y resbalando y levantándose, con un gracioso Cuak, Cuak.”

     Y como siempre los niños, entusiasmados pedían a la panadera, que les contara otra vez cómo era Negrín, si era tan negro, o tenía alguna pluma blanca, si era muy chiquitín y exactamente como andaba…




Asun©17 de agosto de 2013

jueves, 21 de noviembre de 2013

Un círculo perfecto

Había vuelto temprano del trabajo, y como tantas veces encontró a su hija repasando fotos en el portátil. ¿Cuántas fotos son capaces de hacerse los jóvenes de hoy? Las que hagan falta, mamá, habría respondido ella con una mueca de burla.
Lucía ahuecó la manta de viaje bajo la que estaba acurrucada e invitó con el gesto a su madre. Sin pensarlo ella compartió aquel trocito de sillón y con el ordenador apoyado en las piernas de ambas, comenzaron a repasar las instantáneas.
Reían ante las caras y posturas de los amigos y de la propia joven. Pero eran todos preciosos, chicos y chicas despreocupados, felices. Su hija tenía prisa por llegar a cierta fotografía, la de un amigo nuevo. No hacían falta explicaciones.
Lucía, su tesoro, su amor, su niña, ya no era su niña. Y el torpe disimular de su nerviosismo repentino, lo decía todo.
El estómago le dio un vuelco.
Tenía delante de sí una imagen preciosa, su hija y el muchacho mirándose. Y en la mirada todo un universo de cariño, deseo, amor…
Una frase quedó en el aire “Mami, este es… pero mamá ¿Qué te pasa?”
Se levantó incapaz de detener una náusea.  Había visto en su hija y aquel chico, su propia imagen y la de su marido. Igual de tiernos y jóvenes, la misma devoción en la mirada de él hacia ella.
Por eso su cuerpo se había revelado, porque el cuerpo al contrario que la mente, no olvida. No olvida los golpes, ni cierra las heridas del corazón.

Paseaba de un lado a otro de la habitación.
Su hija se había rendido y ya no insistía en sus llamadas y preguntas sobre lo que le ocurría. Seguramente estaría en su cuarto, llorando como ella. No, peor que ella, porque el desconocimiento crea todavía más angustia.

Toda la vida reconstruida con tanto cuidado, recuerdos desterrados, y otros encajados milimétricamente para inventar un pasado nuevo, y tejer un presente feliz.
Pero esa torre elevada con cimientos de cariño y ladrillos de mimo, se había venido abajo en el momento en que vio aquellas imágenes.

Respiró, se pasó un pañuelo limpio por la cara, y se miró en el espejo recomponiendo el rostro en un gesto amable. Había llegado el momento. Fue en busca de su hija, la abrazó e intentando apartar el miedo y la tristeza, le contó sin omitir detalles una cruda historia, la suya propia.
Después el silencio lo invadió todo. Prepararon algo para cenar, casi por hacer algo para rellenar el vacío y desolación que ahora cubría a ambas.

*-*-*-*-*

Volvió temprano del trabajo, Lucía repasaba fotos en el portátil, y junto a ella Juan. Pero ¿cuántas fotos son capaces de hacer estos chicos?
  Ambos le hicieron un hueco entre ellos. Y ella aceptó encantada dejándose mimar.
En una milésima de segundo recordó aquel día en que Lucía le enseñó la primera imagen de los dos juntos. Y la amargura que siguió al desvelarle a continuación un pasado que nunca debiera haber existido.
Pero fue solo una milésima de segundo, porque ellos, Juan y Lucía le enseñaban cada día, que el amor si existe y es bueno. Que el cariño no hace daño y que la ternura se renueva y no deja nunca de sorprender. Lo que ella vivió no fue amor ni cariño sino el sentimiento tergiversado de un ser enfermo.

Se había cerrado un círculo, ahora estaba segura de que la vida siempre merece la pena, aunque tropecemos en piedras casi imposibles de sortear.


 NO SILENCIES EL MALTRATO


Asun ©noviembre de 2013

domingo, 17 de noviembre de 2013

Rompecabezas de piezas rotas

Hoy ha salido el sol,
después de un largo invierno.
Por fin me miro al espejo
y veo algo más que tormento.

Hoy he descubierto otro mundo,
he visto florecer el desierto,
hoy sé a ciencia cierta
que hay vida después del miedo.

El rompecabezas de piezas rotas,
empieza a estar completo,
apenas se notan las grietas,
que dejaste en mi cuerpo.

Hoy ha salido el sol,
a pesar de estar lloviendo.
Hoy vuelvo a ser yo misma,
ni de ti, ni de nadie dependo.



Asun© 16 de noviembre de 2013



miércoles, 6 de noviembre de 2013

Un ejemplar magnífico

     A grandes zancadas sobre las olas, surco las aguas. No imaginaba que deslizarse fuera tan sencillo. Si pareciera que me sale de natural. Que recuerde, nunca sentí especial inclinación por el agua. Y menos por esta,
¿Por qué estará tan salada? Tampoco recuerdo que familiares míos hayan sentido tal inclinación a surcar las aguas. Bien es verdad que yo recordar, recuerdo más bien poco. No sé ni cómo he llegado a esta preciosa bahía.
     Más, heme aquí jugando con blancas espumas. ¡Cielo santo! Si hasta diría que respiro bajo el agua… esto es un poco surrealista, ahora me he topado con un aperitivo, exquisito…
- Tira, tira, que este ha picado. ¡Y es un ejemplar magnífico!







Asun®  26de septiembre de 2013

domingo, 27 de octubre de 2013

No al Acoso Escolar

Acoso. La RAE nos da la definición de  esta palabra: Acción y efecto de acosar, y acosar: Perseguir, sin darle tregua ni reposo, a un animal o a una persona. Perseguir, apremiar, importunar a alguien con molestias o requerimientos.
No sé si habrá un acoso mejor o peor que otros. Pero entre todos me parece especialmente doloroso y cruel el acoso escolar.
Es difícil trazar una línea entre lo que pueden parecer bromas normales entre escolares, ya se sabe los niños son especialmente irónicos y crueles. Si pero dentro de esta premisa de normalidad debe haber un límite. Cómo saber cuándo se ha pasado este límite, no es fácil, dependerá de cada caso individual, dependerá de quien lo sufre y de quien lo realiza.
Pero cuando un niño vuelve a casa asustado, no quiere ir más al cole, o cambia en sus actitudes y ritmo de estudios y de actividad escolar y extraescolar, hay que pensar que algo está pasando.
He tenido la ocasión de acercarme a esta problemática a raíz de leer a una mujer, blogera como yo, y escritora con libro publicado. Pero sobre todo madre, y madre que sufre a través de su hija este problema. De su mano he sabido algo más y quiero compartirlo.
Lo podéis escuchar de primera mano a través de un programa de radio donde ella daba la entrada para abordar el problema:

Yo os hago un resumen aproximado de lo que allí se dice, y como yo lo he entendido:
¿Cómo actuar? ¿Qué hacer y por dónde empezar?
He sabido de una triple A, pautas para enfrentarse al problema:
- Acoger: Debemos escuchar a los niños, y dar importancia a lo que nos cuentan. Siempre que un niño se queja, tiene razones para ello. Quizá no debamos magnificar el asunto, y no delante de ellos, pero debemos desplegar todas las antenas y observar el alcance de los hechos.
- Apoyar: hay que hacer ver a los niños que estamos a su lado, que estamos vigilantes. No solo nosotros, los familiares, los amigos. Hacerles entender que no es culpa suya. Pero también dejarles el protagonismo a ellos. Ellos son los acosados, y ellos tienen que salir de la situación, con nuestro apoyo incondicional. Pero ser ellos los que sepan que han salido adelante, poniendo freno por sí mismos.
- Actuar, por último, y después de escuchar, prestar nuestro apoyo, debemos actuar, generalmente los niños acosados, son eso niños. Por tanto menores, por ello somos los padres los que tomaremos las iniciativas pertinentes, a través de los cauces propios para ello. Pero los chicos deben saber que se está haciendo, que hemos iniciado el camino para la solución.
Este camino empezara por los más cercanos al niño:
-El profesor tutor, se le pondrá en conocimiento la situación.
-Jefes de estudios, coordinadores pedagógicos.
-La dirección del centro.
Si las aptitudes de todos ellos son esquivas, no nos convencen, son en suma superficiales y no nos dan un compromiso de actuación, la petición se hará por escrito y se esperara una respuesta.
-El registro: Si hay demora en la contestación, se formulará de nuevo la exposición del caso y se pasará por el registro.
Este escrito deberá contener de manera clara todos los datos posibles. Cuándo, y con qué frecuencia ha pasado, dónde (patio, pasillos). Concretando al máximo quién lo hace, de forma concisa pero contundente. Sin olvidar la educación, pero pidiendo una actuación al respecto. (Yo solicito que el centro actúe, tome medidas, etc.)
-La inspección: se adjuntarán todos los documentos que tengamos sobre el caso, posibles notas escritas acosando. Testimonios de compañeros, o incluso de padres de alumnos que saben algo del tema.
- Comisarías de Policía, recomendablemente las de policía nacional, pero también las autonómicas.
- Fiscalía de menores, que corresponda según la zona.
Tanto en comisaría, como en la fiscalía se denunciará a las personas acosadoras, con nombre y apellidos, incluso si son menores, se indicará el nombre y apellidos si se conoce quienes son.
Se puede denunciar también al centro, aduciendo que no han dado respuesta a nuestras peticiones.

Y más o menos este puede ser el camino a seguir en caso de que desgraciadamente nos encontremos viviendo esta pesadilla.
Ánimo a todos los niños que en este momento estén pasando por ello.

Como todas, esta batalla también se puede vencer.

Solo me resta decir que hay organizaciones que se ocupan de ayudar, informar y de algún modo prstar ayuda sobre todo esto.

Su web es: http://www.noalacoso.org/
Su teléfono: 683 559 883






Asun, 27 de Octubre de 2013



domingo, 20 de octubre de 2013

Una visita obligada

Aún no sabía como podía estar allí, subiendo en esa “fregoneta” junto al Richard y dirigiéndome a casa de Don Francisco.
    A casa de D. Francisco “el plantao”, quién sabe cómo sería esa casa, ya me imaginaba yo entrando en la peor de las chabolas, o “chabolos” y a saber en qué perdido poblado marginal.
     Pero cómo negarme a la invitación hecha con el corazón y con tanta y tanta insistencia, además había dado mi palabra, y dar la palabra era para él y para mí, lo más sagrado.
    Así saludé al Richard, que me ofreció respetuosamente la mano, en una ceremonia digna de los besamanos que se llevan a cabo en los salones del Palacio Real en cualquier recepción de sus majestades. Y me instalé en el asiento de al lado del conductor de la camioneta, oyendo la retahíla de disculpas de mi acompañante por lo desordenada y sucia  que estaba: zeñoriiita enferma (así me llamaban todos ellos), dizculpe ezte desorden, ya zabe como noz dedicamo tós a la chatarra…
     Y todo dicho con aquél acento gitano de lo más genuino que a mí me hacía tanta gracia en el hospital.
     En el hospital…, entonces empecé a recordar aquellos días amargos, que reconozco sin ningún pudor, lo fueron menos gracias a estos compañeros de fatigas. Lo primero que me había llamado la atención era lo morenos que eran, igual que yo se la llamaba a ellos por lo blanquita, aunque yo tenía serias sospechas de que no todo era genética en ello, sino que algo intervenía el (no) uso del agua y el jabón.
     Por fin llegamos. ¿Pero que era aquello?, todo el poblado, pero todo había salido a recibirme, no solo la familia de Don Francisco, aunque creo que todos de una manera u otra eran allí familia.

Dos gitanas o dos sevillanas. Sorolla


     Una vez pasado el soponcio de la bienvenida, todo fue sobre ruedas, porque dejé de mirar a mi alrededor objetivamente y abrí los ojos a esa realidad paralela, la de aquel otro mundo sucio, destartalado, sin orden ninguno en el trazado de sus amontonadas cajas y plásticos, que eran en realidad viviendas, donde a veces convivían familias de más de 10 miembros. Y en medio de todo ello y más regularmente de lo que parecía a primera vista había unas ristras interminables de ropa tendida secándose al sol e impecablemente limpia.
     Y luego estaban los olores, a veces rancios o excesivamente fuertes, pero con predominio en esta ocasión a barbacoa, a asado. Olor que además aumentaba según nos acercábamos a nuestro destino, el reino de D. Francisco.
Escena valenciana. 1893 Sorolla

     Atravesamos unas cuantas cuerdas de ropa y varias hileras de diversos muebles y complementos de baño, es decir un par de filas de bañera desconchadas, retretes más o menos lustrosos y lavabos de varios modelos, algunos para mi asombro del mejor diseño y en perfecto estado para instalarse en cualquier casa de “mi mundo”.
    Y llegamos a un patio rodeado por un lateral de dos o tres caravanas y por otro de una especie de barranco donde había tres montañitas de todo tipo de escombros y materiales, que en realidad me presentaron como “er armasen” (el almacén) o sea donde acumulaban lo que iban encontrando y más tarde le darían salida en sus negocios o trapicheos. Y por fin, al fondo estaba la casa, la mansión, er FarconCré, (en alusión a la serie americana de los 80).
     Esta mansión por fuera era una superposición más de cartones, plásticos y maderas que pretendían formar paredes y techos. Pero esto era solo fachada, porque por dentro descubrí un verdadero palacio, donde además, si que había paredes de ladrillo, aunque por fuera no lo pareciera. Y de  la decoración decir recargada era poco, allí había estatuas, al parecer de mármol, todo tipo de figuras doradas, cuadros, vajillas. Ná cuatro cozillas y to malo, to malo, me decía Don Francisco, antojos de mi señora.
     Después de conocer la casa y oír por activa y por pasiva que era mía y para lo que quisiera, nos sentamos en una enorme mesa preparada para la ocasión. Alrededor de ella cabíamos convenientemente sentados todos, y todos éramos muchos, pero muchos.
     Y comimos y bebimos, sobre todo yo, que además no estoy acostumbrada. Así pues me puse hasta arriba, o hasta el fondo y prové todo lo que me ofrecían, sin tener que hacer mucho esfuerzo, por cierto, pues estaba exquisito. Me llamaron la atención también las frutas, sirvieron unas bandejas enormes con una variada selección de ellas, nacionales y de todo el mundo y de una calidad poco corriente. “Ná, ná, que menos pa la zeñorita enferma, pa que acabe de recoger laz fuerzas que perdió nel lospitá con mi Manuela”.
     Allí los había conocido, en el hospital, cuando compartí habitación con Manuela. Manuela era una mujer mayor, pero no tanto por la edad, sino por la vida que le había tocado llevar. Había parido once veces, todas en su casa y apenas en un par de días estaba trabajando por los mercadillos y tirando de su prole. Hasta que la conocí porque padecía de la “visícula” y tuvo que ser operada.
    Al principio su llegada a la cama de al lado fue un caos, porque llegó ella y su supergrande familia, sus gritos, sus olores, su barro en las zapatillas, palmeos y cantos, todo junto. Alguna enfermera sugirió cambiarme de habitación ante semejante situación. Y yo me negué en rotundo, ya que no veía tantos inconvenientes sino una enorme familia unida y un derroche de cariño y humanidad. De este modo gané su agradecimiento eterno y su respeto y lo más importante su amor sincero e  incondicional.

El baile, 1914/15, Sorolla
 Nuestra velada acabó con una sesión de baile y canto, todo sentimiento y ternura, que me fascinó, aquí bailaban todos, mayores, niños, hasta los bebés con ese ritmo en el cuerpo y en las manos. Y las voces, unas limpias, otras rotas, todas hondas, llenas, que me hicieron sentir y estremecer hasta las lágrimas. Y las guitarras, que cobraban vida propia.
Y todo en medio de la oscuridad que había llegado como puntual invitada para sellar mi visita.
    Así ya muy entrada la madrugada el Richard me devolvió a mi casa, a mi mundo, mi descolorido, triste, silencioso y sobre todo vacío de afectos, mundo.

     De nuevo repetimos la ceremonia del besamanos, como al encontrarnos unas horas antes y me dijo solamente “hasta siempre zeñorita enferma” y me dejó allí, en medio de mi acera, mas sola y desamparada  de lo que nunca pensé que podría sentirme. Y con el corazón mas lleno de lo que jamás pensé me podría caber.




Asun ©4 de noviembre de 2011

sábado, 5 de octubre de 2013

Había una vez... un zoo

El zoo estaba revolucionado. En el aviario las cotorras parloteaban más deprisa y alto que de costumbre. No daban abasto a repetir las últimas noticias que se estaban sucediendo.
     Los monos saltaban velocísimos de un lado a otro, y gritaban de pura indignación Estaban seguros de que cualquiera de ellos habría hecho mejor papel en la realeza que esa pequeña y torpe elefanta. Habrían hecho lo que se esperaba que hicieran,  monerías, y jamás hubieran sacado los pies de ese tiesto amado y seguro que eran sus jaulas.
     Las rechonchas cebras movían la cabeza de un lado a otro, entonando una letanía de “vayapordios”, “loquehayquever”, “adondevamosallegar”, todo en forma de graciosos relinchos, que en realidad eran pura indignación.
     Y todos los animales en general, recordaban el día del nacimiento real, cuando en la rueda de prensaanimal, le preguntaron al orgulloso padre si había nacido una princesa y contestó: “Pueblo mío, animales todos, hoy nos ha nacido UNA ELEFANTA”


     Pasados los años, y pasado también el orgullo, la realeza y la elefantía, la mocita eligió entre sus pretendientes. Vino a fijarse en un atlético antílope. Alto y esbelto, ejemplar único, de muy buena planta, pero de muy mala ralea.

     En muy poco tiempo esta nueva familia, estuvo muy acomodada, se hizo construir una cuadra nueva, donde no cabía ni una brizna más de heno.
     A la vez que en los zoos vecinos empezaba a escasear. Nadie acertaba a explicar semejante fenómeno.
     Hasta que un halcón peregrino, peregrinó de un zoo a otro. Y descubrió el percal. Todo lo que faltaba en casa de unos, estaba en casa de los otros, concretamente en la de Dª Elefanta y Don Antílope.
     Y por primera vez en la zoohistoria, hubo que juzgar a la familia real, y sentar en la rama de los acusados a una elefanta, y decir que esto era complicado, cae por su propio peso.
     El zoo que había tenido la casta más alta y rubia y guapa, de elefantes y elefantas, cayó en desgracia.
     La mayoría de los animales ya no quería pertenecer a él. Después de largos y aciagos días se decidió contratar a un cazador, alguien que pusiera orden y devolviera todo el heno sustraído a los zoos vecinos.

     No fue fácil, el antílope como era muy rápido se adelantaba al cazador y siempre que podía le ponía la zancadilla. Pero con la ayuda de los astutos zorros, que muy astutamente se pasaron de bando, la cuadra real se fue limpiando de lo que no era suyo.
     Y el grueso de los animales que eran de naturaleza bondadosa, una vez apartada la desagradecida pareja, volvieron a aclamar a su viejo y entrañable Rey.
      A pesar de que como viejo que era y viejo que estaba, tuvo un lapsus, y había organizado como diversión una cacería, de… elefantes…que dio nuevamente mucho que cotorrear a todas las aves del querido aviario del zoo.




Asun ©4 de octubre de 2013

viernes, 27 de septiembre de 2013

Música

 Hablemos de música. Yo no puedo decir que tenga oído musical, no sabría distinguir si lo escuchado es un do, o un re, y me perdería entre bemoles, palabrita que francamente me trae a la cabeza otras imágenes (no precisamente musicales). Voz, no tengo, o mejor dicho lo que no tengo es entonación, vamos que si canto o tarareo algo es mejor que no haya nadie a mi alrededor.
     Tampoco se interpretar un pentagrama, a duras penas aprendí su significado en los años de instituto.
     Pero me resulta encantador ver el baile de redondas, blancas o negras por encima o por debajo de las cinco líneas que lo componen.
     Otras veces caprichosas se quedan entre medias, como si fueran tímidas y no quisieran pisar o manchar el escalón, que se me figura a mí que son las líneas del pentagrama.
     Estas figuras, las negras, son por fuerza coquetas, y a veces se adornan con una o varias cintas, cuyas puntas ondean por el soplo de algún viento que solo ven y sienten ellas. Se convierten así en corcheas o fusas. También bailan entre todas ellas unos alegres silencios, diferentes en duración y forma, según a quien acompañen.
     En fin a pesar de mi ignorancia musical, lo cierto es que disfruto y vivo la música con gran pasión.
Me emociona. Me traspasa, y me transporta.
    Me hace viajar más rápido que los aviones, barcos o trenes. Río, lloro, cambio de humor y es la mejor compañera de tardes de paseo. Me aligera los  trabajos pesados, y me trae a la memoria los días felices. Y los más tristes también. Porque todos los acontecimientos de mi vida van asociados a ella, a músicas y canciones.
     En ese baúl imaginario donde voy guardando todo lo importante de mi vida, estas músicas y canciones son el terciopelo que forra sus paredes y suelo.
     De modo que cual caja de música, suenan siempre que con motivo o sin él, lo abro para hacer inventario de mis tesoros.

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Asun©27 de septiembre de 2013

sábado, 21 de septiembre de 2013

Premio "Franklin D. Rooseevelt International Disability Rights"

Hoy voy a presumir un poquito de mi trabajo. O de algo relacionado, un poquito, con él.
Los que me habéis leído en más de una ocasión, sabréis que tengo una debilidad, y que de una manera u otra acaba saliendo a relucir en casi todo lo que escribo o hago.
Se trata del mundo de la discapacidad. 
Y es que si para el común de los mortales sobrevivir en nuestra sociedad es complicado, para este colectivo suele serlo aún más. Porque hechos tan corrientes como levantarse, caminar, escuchar, observar, respirar, hablar, mantener la atención, leer, o incluso tareas tan personales como vestirse o asearse, están vetadas para ellos (nosotros).
Y a pesar de ello lo hacen, ganando día a día esa carrera de fondo que supone adaptar sus diferentes capacidades a lo que se entiende por normalidad.
 Los que por unas causas u otras estamos en contacto real con este mundo, pensamos que hay mucho por hacer. Y sabemos que las crisis afectan siempre  más al más débil, y que los gobiernos  no ponen lo que deberían para atender tan graves necesidades. 
Aún así, España parece que no lo estará haciendo tan mal, puesto que ha recibido este premio:

Premio "Franklin D. Rooseevelt International Disability Rights" 

Su Majestad  la Reina, presidenta de honor del Consejo del Real Patronato de la Discapacidad, ha recibido el galardón en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, el 9 de septiembre de 2013

Se trata de algo parecido a los Nobel de la Discapacidad y supone un reconocimiento a un miembro de las Naciones Unidas que haya destacado en esta materia.
Hay que señalar que España fue el primer país del Grupo de Europa Occidental y el segundo en el mundo en ratificar la Convención de Naciones Unidas sobre Derechos de las Personas con Discapacidad. 
Y que actualmente se trabaja en un proyecto normativo de gran importancia, la Ley General de derechos de las personas con Discapacidad y de su inclusión social. 

Debemos tener confianza y esperar que estos pasos conduzcan a una mayor integración y a una mejor atención por parte de los poderes públicos, a todas estas personas, que como he dicho en muchas ocasiones no son tan diferentes, simplemente tienen (tenemos) diferentes capacidades.
Muchas personas trabajamos día a día para que ellos (nosotros) estén debidamente atendidos y todos tengan la oportunidad de ser independientes, autónomos y tener una vida plena.


Asun©20 de septiembre de 2013

domingo, 15 de septiembre de 2013

Feliz... otoño nuevo!!

Muchas veces he pensado que el año debería comenzar en septiembre.
Pues sí, otra de mis raras reflexiones. Pero esperar a leer mis razones, y al final puede que no os resulte tan extraño.

 Septiembre supone una vuelta, volvemos de un período amable, de un largo y perezoso verano. La canícula trae consigo un paréntesis en nuestras vidas. Ese calor que invita a dejarlo todo, a adormecerse en una siesta infinita. A disfrutar de refrescos y refrescantes baños al aire libre, bien en el mar, bien en la montaña o en urbanas piscinas. Vivimos de puertas afuera, en las calles, parques o paseos, porque los días son casi eternos, igualan o superan a las noches en horas de luz, y flota en el aire ese aroma de felicidad despreocupada.
Y aproximadamente a mediados de septiembre se produce un shok una ruptura. El tiempo cambia, no en vano el día 21 comienza el otoño. Los niños vuelven a la escuela, y lo que se gana en tranquilidad, se pierde en economía. Porque la tan traída y lleva “cuesta de enero”, no tiene nada que envidiar a esta cuesta de septiembre. Además no son solo los gastos escolares, a veces suben también precios de otros productos.
Y es también comienzo de nuevas etapas, nuevos cursos, nuevas colecciones de todo tipo, nuevas visitas a los gimnasios y recuperación de hábitos que se relajaron en el estío.
Es época de reencuentros con compañeros de trabajo, y relaciones amistosas y familiares, que quedaron en compás de espera en beneficio de otros nuevos conocimientos que se hacen en los viajes que propicia el buen tiempo y el relajo vacacional.
Tal es el cambio que se avecina, que como pieza visible, renovamos hasta el vestuario, aprovechando que cambiamos de estación, y casi convendría más ahora la famosa frase de Año Nuevo, vida nueva.
Quizá esta creencia mía de que el año debería empezar en septiembre y no en enero, habría que buscarla en mis orígenes, quizá tengo ascendencia francesa, y más concretamente de cierta revolución, esa de 1789.

Eugéne Delacroix, “La Libertad guiando al Pueblo”. Óleo sobre tela, 1830 

Porque aquellos republicanos franceses debían estar algo de acuerdo con mis apreciaciones, pero con un par de siglos largos de antelación. Ellos propusieron y aceptaron un calendario revolucionario en el que el año comenzaba el 22 de septiembre, coincidiendo con el equinoccio de otoño. En él los meses también tenían otros nombres, un tanto pintorescos:
Otoño : Vendémiaire, Brumaire , Frimaire
Invierno: Nivôse, Pluviôse, Ventôse
Primavera: Germinal, Floréal, Prairial
Verano: Messidor, Thermidor, Fructidor
Así pues y resumiendo, no me queda más que desearos un feliz …otoño nuevo.

Asun ©9 de septiembre de 2013

martes, 10 de septiembre de 2013

Las monedas y la fuente

Relato del mes de Septiempre de Esta Noche te Cuento.

     Las monedas tintinearon al chocar entre sí, antes de sumergirse. A su vez las risas frescas y limpias de los jóvenes cesaron hasta que comprobaron que todas las lanzadas, hubieran hecho blanco en las cristalinas aguas de la fuente. Luego volvió a estallar el griterío.
     De fondo la resignación del profesor de historia. No podía con esos muchachos, solo sabían reír, y sacar punta a todas sus explicaciones.
Sin embargo estaba feliz. El viaje de fin de curso terminaba, y había sido un broche perfecto para cerrar su larga carrera. Seguramente sus alumnos no habían aprendido toda la historia del arte que él pretendió enseñarles. Pero siempre recordaría las muchas ocasiones en que le escucharon con la boca abierta, aunque luego soltaran la risotada y gracieta de rigor.
     Así que él también arrojó su moneda.

Y las monedas y la fuente cumplieron su misión: todos volvieron.

     Los alumnos, años más tarde y con diferentes motivos. Lunas de miel, viajes de negocios, importantes reportajes fotográficos, aburridas visitas familiares… y el profesor, aunque nunca había vuelto a viajar, volvió muchas veces más.
Volvía siempre en la memoria y en el corazón de cada uno de sus alumnos.
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Asun ©9 de septiembre de 2013

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Iluminando el futuro, Madrid 2020.

Madrid candidata eterna a organizar unos Juegos Olímpicos.
Me lleva a recordar una frase que venía a decir algo así como que lo bonito de escalar una montaña no está en llegar a la cima sino en la propia escalada. A ver si lo más bonito de esta ilusión (y lucha) por conseguir los juegos, va a estar en el intento en sí.
Porque llevamos más de una década intentando conseguirlo. A mi particularmente me hizo gracia la primera vez, aquella en la que el logo oficial de la candidatura era un polvorón.

¿Qué no era un polvorón?, Por su puesto que lo era. Era un polvorón de los del pueblo de mi madre, un polvorón de Alcohujate.
En el pueblo de mi madre hacen un dulce al que llaman polvorón y se trata de una especie de galleta con forma de S, igual, igual al logo que eligieron para los juegos de Madrid 2012. Además como vivo muy cerquita del Estadio de la Comunidad de Madrid, (La Peineta), todos los días veía aquel polvorón en el centro de la plaza de Grecia, entre olivos. Hasta estuve a punto de enviar a D. Alberto Ruíz Gallardón, alcalde por entonces, una cajita con una muestra de estos dulces, y de paso a ver si los proclamaba dulce oficial de la campaña, y algo hubiéramos sacado en limpio.
Porque lo único que sacamos de aquellos días fue que el Estadio de la Peineta quedó clausurado e inservible y hasta entonces funcionaba como un polideportivo y abría sus puertas para ejercer lo propio, el deporte.
Eso trajo aquella fallida candidatura: que empezaran unas obras “fantasma” de acondicionamiento de la sede olímpica. Fantasma porque nunca se han acabado, y estadio y alrededores son una escombrera.
Después vino la candidatura de 2016
.

Una mano muy colorida fue su logo. Pero lo que más me gustó fue el cartel, nuevamente en la plaza de Grecia. “Tengo una corazonada”,


Pues yo tenía una certeza.
Y se cumplió, dice mi madre que soy vidente, pero no, yo soy evidente. Porque estaba claro que no nos iban a dar las olimpiadas, y que mi querido estadio seguiría cerrado y sus alrededores abandonados. Y eso que está muy bien comunicado. Nuestro alcalde, que seguía siendo Alberto RG, nos puso una estación de metro, “Estadio Olímpico”, la cual está olímpicamente desaprovechada en medio del campo.


Y hoy estamos en la cuenta atrás, quedan tres días para saber si de nuevo nos vamos a quedar con las ganas de ser olímpicos, y veremos como pasan olímpicamente de nosotros.
Ahora las palabras que acompañan al logo son “iluminando el futuro”.
 Personalmente no me ilusiona en absoluto esta candidatura. Pero voy a rezar para que en el caso de ser elegidos, alguien ilumine a nuestros gobernantes (incluida esa alcaldesa que nos colocaron sin haberla elegido). Y que los ilumine para que piensen en el bien de los deportistas, nuestros jóvenes que son nuestro orgullo y futuro. Y piensen en el resto de ciudadanos, y no nos arruinen más de lo que estamos.
Y ya puestos a ser videntes o evidentes, ruego que no nos despertemos cualquier día dentro de unos años con titulares en todos los medios hablando de los escándalos y corrupción de los JJOO de Madrid 2020.



Asun©4 de septiembre de 2013