mi música

Algo sobre mi

Algo sobre mi:

En lo que yo soy ahora han influido tanto las circunstancias de mi vida, como las personas que han desfilado por ella.


Entre las personas, los primeros mis padres. Mi padre, que por desgracia ya no vive, es la persona más honrada, justa y responsable que he conocido. Parece un tópico, sobre todo porque ya no esta, pero es la realidad, jamás le vi apartarse de lo que era correcto y repito honrado.

Mi madre, pues parecida a mi padre, una persona íntegra y con infinito espíritu de sacrificio hacia los demás y una sensatez y sensibilidad que hace que sea imprescindible pilar de la familia.

Mis hermanos, cuatro, todos chicos, bueno como es normal tenemos nuestros mas y nuestros menos, pero en general nunca llegó la sangre al río y sé que detrás de mi están todos, los cuatro para recogerme si caigo. Y lo mismo para cada uno, siempre estamos, incluso antes de que se nos llame.

Y una tía que es casi mi segunda madre.

Y después mis amigas, las que conservo desde que tenía 11 meses (si, meses) que fue cuando llegamos al barrio de Madrid, allá por los años... me cuesta decir mi edad, no es que me sienta mayor, pero si digo la edad lo voy a parecer.

Y ya solo quedaría nombrar el resto de personas que he ido conociendo y que casi todas han sido buenas y han dejado una imborrable huella dentro de mi. (las menos buenas también dejaron huella, por desgracia)

Me queda por mencionar a mi propia familia, quiero decir la que creé yo misma junto a mi marido, y se compone, de momento de él y mis dos hijos. Digo de momento porque ellos están ya en edad de empezar a vivir su propia vida,el mayor hace tiempo que la comparte con alguien, aunque todavía vive en casa con nosotros y la pequeña ya tiene también un proyecto (y que pena me da que se hagan tan mayores). Pero todo forma parte de un ciclo, que es el de nuestra existencia.

Y a esto añadiremos lo que tengo propiamente mío, que algo habrá también, aunque soy bastante simple e influenciable, con lo cual me acoplo a casi todas las situaciones y no me ha ido mal de esta manera.

Si habéis aguantado este pequeño tostón y os quedan ganas podéis leer algo de lo que escribo, que es como yo sencillo y simple.

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POR FAVOR NO OLVIDES NUNCA DEFENDER LOS DERECHOS HUMANOS

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DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

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8 de Marzo: LAS MUJERES MOVEMOS EL MUNDO.

Mi otro blog

Mis libros preferidos.

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Este blog tiene otra página con los libros que me gustan o voy leyendo este año.

miércoles, 2 de julio de 2014

La cita

Acepté la cita más extraña que nunca hubiera imaginado.
Pero todo era extraño en mi vida desde el día anterior.
 — Hay dolencias y  lesiones que no muestran cara alguna hasta que esa cara es muy, muy fea, espantosa.
Era una bonita forma de decirlo, aunque no restaba dramatismo, mi madre acababa de sufrir un infarto, estaba muy grave. No me había dado cuenta hasta entonces de lo reducido de mi mundo, mi madre y yo.
Y ahora Anselmo.
Fui a la cita. Quité el contacto del coche echando un largo vistazo al lugar en que me encontraba. Un típico hotel de carretera. No había estado en ninguno e inevitablemente lo asocié a los sórdidos relatos de novela negra.
Me abrí paso hasta un pequeño mostrador de recepción. Un hombre de mediana edad me indicó la habitación donde él me esperaba.
Tras unos toques leves en la puerta me llegó el eco de unos pasos y finalmente se abrió. Al verle comprendí la dimensión de la palabra “padre”. Pensé que todo era una confusión, seguramente no dijo  ser “mi padre Anselmo” sino “el padre Anselmo”.

—Pasa... hija, sí, soy tu padre. Y también el padre Anselmo, prelado doméstico de su santidad.

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 Asun©2de julio de 2014
Ilustración Petra Acero

domingo, 29 de junio de 2014

Adivinanza






Todos ansían poseerla,
es el valor más cotizado.
No es la riqueza, dime
 ¿Tú la has encontrado?



(Dadicilefal)

Asun®29 de junio de 2014
ilustración Asunción Buendía

martes, 24 de junio de 2014

Recepción Real

Luego, si se fijan, acaban arrancando esa hilacha de su pantalón. Y todos se fijaban, ya que al llegar a la recepción ya llevaba media pantorrilla al aire. Mientras la reina cumplía con el protocolo de saludar a dos o tres personas del “pueblo llano”.
Una rata de alcantarilla bailando claqué encima de la mesa presidencial de un banquete de bodas, no se habría sentido tan fuera de lugar como él, en aquél momento.
Su graciosa majestad le ofrecía su mano y su mejor sonrisa. Él le ofreció su medio pantalón y su mejor reverencia.




 Asun©20/06/14


imagen de la red

lunes, 16 de junio de 2014

Se vende (un hermano)- Los cuentos del pan IV

     Nieves limpiaba afanosamente los cristales de la panadería. Los primeros días de la primavera habían traído la alegría del sol. Pero con tanta luz también se hacían más visibles las motas de polvo, las salpicaduras de las lluvias pasadas y sobre todo las huellas de los deditos de sus jóvenes amigos, los niños.
     Desde dentro, desde afuera, desde abajo y desde arriba Nieves miraba orgullosa sus puertas, había dejado unas cristaleras impecables.
De repente empezó a escuchar un torbellino de voces que se acercaba rápidamente, pasaban unos minutos de las cinco de la tarde.
Nerea y sus compañeros acababan de salir del colegio. Poco iba a durar su limpieza. Nerea entró como una bala, no sin antes dejar su huella completa justo en el lugar más visible. Un suspiro escapó de la boca de Nieves, a la vez que saludaba:

—Hola preciosa, umm ¿qué te ocurre?

La niña resultaba más transparente que sus propios cristales y estaba claro que hoy le ocurría algo y al parecer grave. Sin decir nada se sentó en el rincón donde compartían muchas tardes merendando y jugando con otros niños.
Un momento después entraba su madre, resoplando como de costumbre, cansada pero con una alegría especial en la cara, contrastando con su enfurruñada hija.
— Buenas tardes, ¿ocurre algo? —preguntó señalando a la niña.
— Hola Nieves. No, bueno sí. Tengo una noticia estupenda, estamos contentísimos.
— Pues Nerea no lo parece, la verdad.
— Efectivamente, pero ya se hará a la idea. ¡Estoy embarazada!
— ¡Enhorabuena!

Nieves salió de su mostrador para dar un abrazo y un beso a la mamá. Se separaron repentinamente asustadas por un ruido grande. La silla donde se sentaba Nerea rodaba por el suelo, y la niña también.

— Pero hija! ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien cariño?

La niña estaba bien, Nieves sospechaba que lo único que tenía herido era su corazoncito. La llegada de ese hermanito estaba haciendo tambalearse mucho más que una silla para Nerea.

 — Te la iba a dejar un ratito, pero no se qué hacer— comenzó a decir la mamá, con la niña agarrada a sus piernas, en clara actitud mimosa y lloriqueando.
Vete tranquila, Nerea y yo estaremos bien. Prepararé una buena merienda, no hay nada que un buen cacao no pueda calmar.

Madre e hija se separaron y de mala gana la niña se volvió a acomodar en la silla, con los codos encima de la mesa sujetando su cabecita y con el gesto de nuevo torcido.
Sin prisa cogió dos tazas, buscó el bote del cacao y la leche. Despachó a un par de clientas, lo cual le dio un poco más de margen para pensar en el enfoque que daría a la conversación que tendría con la niña.
Se le partía el corazón al verla tan desolada, sobre todo porque estaba segura de que en unos días la vería saltar de entusiasmo e impaciencia por la llegada de  ese hermanito. Conocía muy bien a la niña, la sabía generosa, de corazón limpio y abierto. Era sensible y tenía una bondad natural. Pero claro, ahora se enfrentaba a un cambio demasiado grande, el más grande que hubiera imaginado. Un nuevo habitante en su universo, otro actor que amenazaba con quitarle su papel protagonista y que podía tener mayor éxito que ella.

— Nerea, no te alegras de tener un hermanito?
— Pues no. No sé porqué tú te has alegrado tanto.
— Bueno no creas, estaba disimulando. Tampoco me hace tanta gracia.
— A ti te da igual porque no va a vivir en tu casa, ni te romperá tus cosas ni…
— Uy calla, no me da igual. Porque yo lo paso muy bien contigo y tus amiguitos. Y a lo mejor al hermanito nuevo no le gusta venir aquí.
— Entonces, ¿tú tampoco le quieres?
— Digamos que todavía no le quiero. Habrá que esperar a que nazca y ver como es. Tú puedes hacer igual, esperar a ver como se porta cuando venga.
— Será feísimo y llorón, como todos los bebés.
— Seguro que sí. Yo creo que lo mejor será que no le hagamos caso. Cuando venga aquí, no le prepararé un cacao calentito en el invierno. No le daré mis ricas magdalenas y por supuesto no jugaremos con él. Lo dejamos en un rincón y si llora, que llore.
— Y si es una niña?
— Igual, no le hacemos ni caso.
— ¿Y si nos molesta de todas maneras?
— Podemos poner un anuncio.
— ¿Un anuncio?
— Si Nerea, no te acuerdas del cartel que pusimos para vender la bici del vecino de arriba. En seguida la compraron.
— ¿Vendemos a mi hermanito?

Nieves ponía cara de estar muy segura y de desprecio y Nerea cada vez más ponía cara de pena y de horror ante la idea de deshacerse de su hermanito o hermanita.
La panadera estaba satisfecha porque estaba consiguiendo su objetivo, como era de esperar la niña estaba recapacitando.

— ¡Pero cómo vamos a venderlo! ¿Es que tu no lo quieres nada de nada?— preguntó finalmente Nerea, casi llorando.
— Si yo lo quiero mucho, pero a ti te quiero desde antes que a él, y te quiero tanto que estoy dispuesta a hacer lo que sea. Pero si lo has pensado mejor, nos lo podemos quedar.
— Lo he pensado mejor. No lo vendemos.
— Me alegro, porque la mayoría de las veces los hermanos pequeños son muy divertidos. Hacen todo lo que les dicen sus hermanos mayores porque los quieren más que a nadie en el mundo. Los hermanos mayores son siempre los héroes de los hermanos pequeños.
— ¿Si? ¿Seguro?
—Segurísimo.

Nerea lucía ya su sonrisa más preciosa, la que iluminaba su cara y a todo el que estuviera a su alrededor. Resultaba tan encantadoramente inocente, que conmovía mirarla.

— Mira, ya vuelve tu mamá.

La niña se levantó de un salto y corrió a la puerta.

— ¡Mami! ¿Sabes qué? Estoy deseando que llegue el hermanito.
— Ummm

Nieves y la mamá se miraron, la una satisfecha y la otra extrañada, pero feliz.

Ni me mires, ni me preguntes— dijo Nieves— yo no he hecho nada de nada.
— Mil gracias, eres un cielo, a veces me pienso que eres mi ángel de la guarda, bueno el mío y el de Nerea.

La niña ya había recogido su mochila escolar, y estaba dispuesta a irse con su mamá. Puso la mejilla al pasar por su lado, y Nieves depositó un sonoro beso en ella. Mientras ponía otro beso en la palma de la mano y lo mandaba con un soplido a la radiante mamá.






Asun©15/06/14

viernes, 6 de junio de 2014

Maze models agency

 No aceptes.
Se volvió dando un respingo y con la sorpresa dibujada en su cara, los ojos abiertos de par en par.
¿Perdón?
Todavía se notaba las mejillas arreboladas y la voz temblorosa. Todo había salido bien, el casting había terminado y el puesto era suyo.
Había escuchado en cinco minutos más elogios, aplausos, sonrisas y palabras envolventes que en toda su vida. Se había sentido flotar, y aún lo estaba haciendo, tenía la sensación de estar a muchos metros por encima del suelo.
Las últimas caras que se veían en portadas habían salido de esta agencia y ahora él  podía ser una de ellas.
Sólo le pareció un poco extraña la urgencia por firmar el contrato, pero claro el primer desfile era al día siguiente. Antes de poner su nombre al final de la ansiada página,  pidió ir al cuarto de baño, necesitaba respirar un poco de aire fresco.
Y allí en el reflejo de la enorme luna de espejo, el representante de los modelos y jurado de las pruebas,  le decía:


– No aceptes, te meterás en el laberinto y créeme, tú no eres Teseo.


-*-*-*-*-*

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Asun©06/06/14

Imagen tomada de la red

miércoles, 4 de junio de 2014

El señor Paco


“Mucho me temo que vienen a rescatarme” pensó el señor Paco. No le había servido de nada cambiar de sitio sus cartones y escasas pertenencias. Aquella mocosa de mirada de ángel, manos suaves y patas flacas como las de una cigüeña, le había vuelto a descubrir.
— Hola grandullón, te vamos a llevar a un sitio muy guay, que  hace un frío de narices.
— ¡Quita niña! No fastidies.
Luna cogió una caja y unos plásticos, los colocó al lado de Paco. Se arropó con una manta y despidió a sus colegas.
 — ¿Pero qué haces?
— Venga tío ¿echamos unas cartas? Tenemos toda la noche por delante.

 Asun©30 de mayo de 2014
(imagen de la red)

sábado, 31 de mayo de 2014

Recomiendo: Entre la lluvia, Alberto Pasamontes Navarro

ENTRE LA LLUVIA (ALBERTO PASAMONTES)

Ediciones Beta 
Enlace de la web de Alberto 

Este es uno de los que  estoy orgullosa, porque es de un amigo de letras. Lo conocí porque coincidimos escribiendo y leyendo en un foro. Y luego en persona porque nos unió otra amiga escritora del otro lado del Atlántico, y de la que ya añadiré la reseña correspondiente a su libro de poemas, en cuanto lo tenga en mis manos.
Pero a lo que vamos. Entre la lluvia. Primera novela de Alberto Pasamontes, género negro, al parecer su preferido. Foto de la portada de él mismo, y muy buena por cierto.
La novela se desliza ante nuestros ojos casi sin darnos cuenta, sin tener la sensación de estar "enganchado", lo cierto es que no puedes dejar de leer. Y al final, como es de ley, todo cuadra y solo hay un problemilla, se te ha hecho corta.
La recomiendo abiertamente, está claro que Alberto puede hacerse un hueco en el panorama literario actual.
Alberto estará firmando en la Feria del Libro de Madrid el próximo día 15.
Felicidades Alberto Pasamontes!!!

miércoles, 21 de mayo de 2014

La fórmula


     Solo ceniza, la de tu hogar. Cinco pétalos de rosas blancas, las primeras de la mañana. Tres lágrimas de alegría. Todo bañado por la luz de la luna llena. Se deja reposar junto a la dulzura de la risa de un niño.


     Y la fórmula está lista: la felicidad os acompañará siempre.






Asun© 21 de mayo de 2014 

domingo, 18 de mayo de 2014

El cuento de Marta

La lluvia de fuego que lentamente devoraba la ciudad dejó paso a una noche fresca y perfumada. Cada vez le daba más pereza salir de ronda.
Se dispuso a emprender el vuelo. Su instinto le llevaba al parque central, donde sería muy fácil encontrar una víctima joven que saciaría su sed

Pero  una fuerza desconocida le llevó a otro lugar bien distinto. Se coló por la ventana y tomó asiento junto a los monitores que vigilaban las constantes de Marta mientras seguía en coma. Cogió su mano y empezó a susurrarle al oído un nuevo capítulo del cuento. El que desde hacía un mes inventaba cada noche para ella.









imagen de la red



Asun©10 de mayo de 2014 

jueves, 8 de mayo de 2014

El refugio

— Bienvenida, esta es tu casa.
Las mujeres se hicieron a un lado y a otro, dejando un pasillo por el que Helena avanzaba tímidamente.

Todas ellas se reconocieron en esos pasos cortos, en su cabeza baja y en su mirada vacía.

El silencio pesaba como losa lapidaria. Pero el nudo que apretaba sus gargantas era demasiado fuerte y simplemente acercaron sus manos con caricias breves, aunque llenas de fuerza.

Cerró la puerta tras de sí y se tendió en la cama. Poco a poco la oscuridad se adueñó de la habitación. Unos golpes en la puerta, se estremeció, alguien preguntaba si podía entrar. No contestó, quería hacerlo, pero al abrir la boca solo salió un gemido y sus ojos dejaron escapar el torrente que llevaban años conteniendo. El gemido fue sollozo y el sollozo llanto y el llanto dolor. Dolía mucho, más que las palizas, más que los insultos y tanto como el miedo.

Desde afuera sus compañeras respetaron ese dolor y su soledad.

Sintió una tibieza y una paz extrañas. Abrió los ojos. Un rayo de sol. Jugó con él entre sus dedos, mientras recordaba donde estaba.


La isla de las mujeres, el refugio.

                       -*-*-*-*-












Asun©5 de mayo de 2014

martes, 6 de mayo de 2014

Azul

     Nos lamentamos, hipócritas, de no haberlo visto venir.

      El nivel había subido otro metro más. Y otras ocho poblaciones quedaron anegadas. A estas alturas estaba claro que nada tenía remedio, y que la faz de nuestro planeta sería de ahora en adelante más azul que nunca.
       Azul. 
Como el azul de tus ojos, el azul de nuestro cielo de verano, el azul de ese trocito de terciopelo lleno de estrellas que veíamos desde nuestra ventana… y el azul en el que los humanos orgullosos e irresponsables nos hundiríamos para desaparecer.

      Siempre fue mi color favorito, incluso ahora no podía detestarlo.



Asun© 30 de abril de 2014

sábado, 26 de abril de 2014

El viejo y el mar

E

l viejo seguía pescando.
Desde que había descubierto su vocación tardía, no quería hacer otra cosa. De nada servían las palabras de sus hijos, ni los consejos de los médicos. Pero comer solo lo que pescaba suponía no estar bien alimentado, e invertir tantas horas sentado en esa absurda tarea, estaba acabando por anular sus piernas.
La pequeña comitiva caminaba con paso decidido por la residencia de ancianos. La formaban dos médicos, tres enfermeras, los dos hijos y los hijos de estos, nietos del anciano.
Ya  en el comedor se acercaron a él. Allí estaba, con su plato de sopa,  pescando fideos, uno por uno. Llevaba ya dos horas en la faena, había pescado 25. Todo un récord, dado su avanzado parkinson. Ayer en todo el día consiguió 30. Los cuales tenía convenientemente dispuestos en una servilleta de papel con la fecha. Eran sus trofeos.
Al verlos entrar se alegró mucho y les mostró orgulloso el ejemplar tan grande que acababa de sacar del amarillento océano de caldo.


— Llegáis justo a tiempo, venga hacedme una foto.
Orgulloso, cogió el trocito de pasta con sus dedos, lo puso a la altura de su cara y sonrió para inmortalizar el momento.







Asun©14 de abril de 2014

martes, 15 de abril de 2014

El lienzo


     Y regresé al cielo. Así llamaba a mi buhardilla. Pronto llegó ella que por fin había aceptado mi invitación.
     Con una amabilidad exquisita, la tomé del brazo y le enseñé mis pequeños secretos, las paletas, mis pinceles, los lienzos apilados en un rincón. Y por último mi obra cumbre.
     Le revelé que se trataba de un retrato. Uno muy especial para mí y también para ella. Al verlo quedó petrificada ante su propia imagen atrapada en el rectángulo del cuadro.

     Entonces unas manos procedentes de la tela avanzaron hacia su cuello y la arrastraron hasta fundirse con el bosquejo pintado. Y hacerla desaparecer.









 Imagen: Angelina (Marilyn Manson)


Asun© 10 de abril de 2014

martes, 8 de abril de 2014

La hucha de domingo

Enero en Madrid era helador. La portería estaba en un semisótano, que por el lado de atrás daba al patio de luces. ¿De luces? nunca entendió que se llamara así, todo era gris en esa casa y en su vida, desde que acabó la guerra.
Domingo ya tardaba. Esperaba no tener que salir a buscarle a “los caracoles”.

Demonio de hombre. Había trabajado tres días esa semana en una obra de la calle Ave María. Ella se enteró por la Manuela, la portera de la calle de la Fé. Así que ahora estaría gastándose las pocas pesetas en vinos y caracoles.

Se sentó mirando al aparador. Reparó en el libro: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, ¿a quién le interesaba?  Un papel se escurrió de entre sus páginas, un billete de cinco pesetas y otro y otro. El bueno de Domingo, “¿así que esta es tu hucha?”


Se echó la toquilla por los hombros y se fue a la plaza y según llegaba pensó “¡qué diantres! nada de morcillo, compraré una col y patatas. Mejor me paso por donde Maruja y me merco aquellas medias y un pañuelo nuevo pa la cabeza y un jabón de olor, y…”
Podéis comentar pinchando      AQUÍ







Asun®4 de abril de 2014

viernes, 4 de abril de 2014

Un relato mío en la radio.

Como soy tan lisssta, me leyeron en la radio un relato y ni me había enterado. Ese tan simpático que se llama, Madrid, Barcelona y la lamparita de Gaudí.
Os dejo el enlace para que lo escuchéis. Está muy bien leído, ya veréis. Os dejo también el relato porque así lo podéis seguir mientras lo escucháis.

Se despertó un poco agitada. Hacía varios días que no dormía bien. Su doble juego empezaba a pasarle factura. Cada vez tenía más claro que debía tomar una decisión. Madrid o Barcelona.

Fiel esposa en Madrid o pasional amante de Paco, el director del banco, en Barcelona.

Abrió los ojos, umm la lamparita de la mesilla de noche, la de Gaudí que tanto le gustaba,  le dijo que estaba en Barcelona, pero juraría que era sábado y la noche anterior había volado a Madrid…

Miró la hora, las 10, ¿las 10? Oyó el ruido de la ducha en el baño.

¡Paco! ¡Paco! Que son las 10, que nos hemos dormido, que teníamos que estar ya en el banco!!

El ruido del agua cesó, la puerta del baño se abrió y su marido apareció con cara de no entender lo que acababa de oír.

¿Qué has dicho?
- Eres tu… estoy en Madrid…pero, explícame, la lámpara de la mesita…

Su marido no podía creer lo que oía, su mujer estaba a punto de confesar un adulterio, y  solo se le ocurría pedir explicaciones sobre las nuevas lámparas de la mesilla de noche.





















AsunBH® 19 de enero de 2013


"Instrucciones para llorar", de Julio Cortázar

martes, 1 de abril de 2014

El nematodo

Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero. No soportaba ni un segundo más a ese gusano, al que Octavio dedicaba todo su tiempo.
Aunque él no ofreció ninguna resistencia, le costó aplastar su cabeza.

Oyó cerrarse la puerta, entraba su marido con los delegados del Museo de Ciencias Naturales, y algún periodista científico. Estaba exultante y quería dar fe de su hallazgo, el ejemplar de nematodo único en su especie.
En ese mismo instante ella se arrepintió de lo que había hecho. Oyó gritos y exclamaciones de todo tipo provenientes de abajo. Desesperada junto a la barandilla de la escalera, se dejó caer.

Asun© 26 de marzo de 2014  

miércoles, 19 de marzo de 2014

El juego


     La vergüenza que nos ganamos aquella noche, en cambio nos acompañaría para siempre. Aquella broma infantil, que pretendía ser insuperablemente divertida, fue todo lo contrario. Abrimos la caja de los truenos, y salió nuestra Pandora particular.

     Con el único fin de sorprender a nuestro amigo con un susto, en un juego inocente, le citamos a deshora en el cobertizo.

     Pero ninguno podíamos suponer lo que se ocultaba allí. Descubrirlo hizo que su inocencia se perdiera para siempre, y que cayera en ese pozo del que nunca consiguió salir.











Asun© 19 de marzo de 2014

miércoles, 12 de marzo de 2014

Malditos.



“Nuestros mismos ojos tendrá el niño. El color de los tuyos y el brillo de los míos. Será luna menguante al anochecer y luz cuando haya amanecido. Tendrá la suavidad de tu piel, mi fuerza y mi brío”

No pude seguir leyendo, las palabras se diluían en el mar de mis lágrimas. Malditos. Malditos todos los que me robaron a esa madre de fina piel y a ese padre  tan fuerte y sentido.

Me dieron otros, sí, pero ¿con qué derecho me quitaron los míos?





Asun ©7 de marzo de 2014


domingo, 2 de marzo de 2014

Don Francisco de Goya.

Había asistido con gusto a aquel anciano que se granjeó su respeto y cariño. Ingresó desde una humilde residencia del barrio de Beicon Hill de Boston. Pero allí apenas sabían de él su nombre y que un despacho de abogados pagaba puntualmente su mensualidad. El director de la residencia le visitaba todas las tardes a las 5 y acompañaba el mutismo en que Mr Frank llevaba años hundiéndose.

Sin embargo con él, el más joven médico del hospital, se había abierto como se abre  un ventanal en medio de la tormenta.

Esa mañana poco antes de cerrar definitivamente sus ojos había dibujado un tosco boceto para enseñarle la que, según decía era su casa.

Su casa, pero si parecía un palacio, o una iglesia.

Esa tarde, mareado y confuso regresó a su apartamento con una copia del testamento:

Boston,  March 1, 2014

“Don Francisco de Goya y Aguirre, natural de Fuendetodos, provincia de Zaragoza, España, en pleno uso de mis facultades mentales, nombro heredero universal de todos mis bienes, y especialmente de los que hoy se exponen en la que considero mi verdadera casa, el Museo del Prado de la cuidad de Madrid capital de España, a mi médico personal.”

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Relato de Marzo de Esta Noche Te Cuento. COMENTA AQUÍ



Asun© 1 de marzo de 2014

lunes, 24 de febrero de 2014

“Aquellas historias de Marcelina”.




     Siempre me había gustado hacer punto, tejer. Pero nunca había tenido tiempo. O simplemente no me había llegado el momento y este parecía ser ahora, tal como las piezas van componiendo un rompecabezas y no tienen orden a la hora de irse colocando, así es la vida que se empeña en llevarnos a donde no queremos ir, y a mí me había traído al borde de mis 50 años, a un abismo tan profundo como esas cataratas de película donde el agua se precipita sin remedio. Solo que en vez de ser una caída hermosa ese precipicio acuático era para mí una verdadera caída libre. Y aún estaba a medio camino de recorrerla y no sabía cómo quedaría después de tocar fondo.
     Así que al cabo de cinco años de mi separación y de seis meses de que mi hija mayor me anunciara que se iba a vivir con su novio, estoy sola con mi hijo, organizando lo poco que queda de mi vida y lo mucho de tiempo libre que me queda todos los días.
     No tengo trabajo, y mi salud, mi mala salud, tampoco me permite aceptar cualquier oferta, si la tuviera. Afortunadamente no tengo grandes, ni pequeños vicios, ni una vida social ajetreada, (que fino suena eso), en fin que mis gastos son los mínimos, la comida y los normales del mantenimiento de la casa. El mayor gasto se lo lleva mi hijo con la universidad, pero está perfectamente bien empleado, pues hay que decir que es un estudiante ejemplar, y eso con esta familia desestructurada que le ha tocado en desgracia ya es un gran mérito.
     La casa en la que vivo es propiedad de mi ex marido, pero al no tener yo otra vivienda, ni posibilidades y dado que mis hijos eran menores cuando nos separamos aún sigo en ella.
      Es un piso de más de 50 años. Y en consecuencia los vecinos son todos más que de la tercera edad, de la cuarta o la quinta. Sin ir más lejos el invierno pasado enterramos a tres, pero todos de muertes naturales acordes a sus edades, uno de ellos tenía 92 primaveras.
      Hoy volvía de por el pan cuando me encontré con Marcelina, ella es la vecina del 2º y tiene 82 añitos. Pero además de tener una autonomía que le permite vivir sola, tiene la cabeza en su sitio y de qué manera, para mí la quisiera yo y la mitad de la humanidad. Y goza de un carácter envidiable, de tal forma que me alegra el día cada vez que coincidimos. Ella venía de comprar unos ovillos de hilo de perlé, pues tiene un compromiso del nacimiento de una nieta de una vecina de su pueblo, y le tenía que hacer unas braguitas para cuando la nena llevara vestiditos lucirlas como Dios manda.
     Además me relató todos los proyectos en los que andaba metida, algunos ya empezados y otros por terminar de concretar. Cuando terminó de hablar, yo solo de oír semejante actividad me sentía exhausta y me lo debió notar pues sin pensarlo dos veces me invitó a pasar a descansar a su casa.
     
Así sentadas en su acogedor cuarto de estar y entre sorbos de un vaso de agua para mi sofoco, le comenté que a mí siempre me hubiera gustado tejer. Palabras más mágicas que el Abra Cadabra fueron aquellas, pues su cabeza voló para organizar unas sesiones de labores que comenzarían esa misma tarde, después de la novela de sobremesa. Para empezar podía, según ella, atreverme con algo sencillo, una bufanda sería lo ideal.
     Y así comenzaron nuestras tardes de mutua y maravillosa compañía, donde alrededor de los ovillos y tintineo de las agujas Marcelina me contaba cada día una historia, a veces un pasaje antiguo de su infancia que se le venía a la cabeza, o un acontecimiento
inesperado en su pueblo, algo sobre sus amigas de juventud, o de cuando vivió en Barcelona con una tía lejana, o como se casó de negro porque era lo que tocaba en aquella negra España de los años cincuenta…




Asun ©16 de octubre de 2011
Imagen tomada de la red.